viernes, 2 de enero de 2015

Cantos (trinos) de sirena.

Salir de Colombia es darse la oportunidad de ver cosas nuevas y asombrarse con cosas relativamente simples y normales: calles limpias, respeto por las normas, vías amplias, y muchas otras cosas. Incluyendo, claro está, las grandes autopistas que permiten ir de un extremo al otro de una ciudad sin tanta demora. No, no vengo a hacer una apología de la importancia y necesidad del automóvil, ni tampoco exigir que se hagan en Bogotá mega-avenidas, que generan variados problemas a medida que resuelven algunos. Lo que quiero decir es que ni bien acabé de llegar y me encuentro con la noticia de que por fin el alcalde Petro inauguró unos días después la avenida la Sirena, pero como es habitual, con su manera humilde y desinteresada, que es el sello de su administración. Dicha inauguración fue reportada en los noticieros, en los periódicos y en los portales web, incluyendo las perfiles de twitter de la alcaldía y cercanos a la misma, que la reportaban además preguntándose porque los medios no mostraban estas maravillas de la administración.


https://twitter.com/ALCALDIASUBA11/status/537629206503768064

https://twitter.com/JuanPabloMorris/status/537942721034719232

Para los que seguimos a Petro en twitter ya no nos es extraño que inaugure cada obra, o nos presente cada avance recordando que unas mafias secuestraron a Bogotá y no la dejaron avanzar; y tiene derecho, aunque hasta cierto punto. Yo no olvido que él eligió a Clara López como su candidata a la vicepresidencia para mantener la cercanía y la "lealtad" de los Moreno para con él, y como después de no pasar a segunda vuelta y no lograr la presidencia del Polo, dejó este para hacer las denuncias sobre corrupción en la alcaldía, denuncias ya adelantadas por Carlos Fernando Galán para la época de las elecciones presidenciales pero que en ese momento no eran del interés del ahora burgomaestre, no fueran a perjudicar sus intereses. De igual manera, los que vivimos y frecuentamos el sector de la Avenida la Sirena, sabemos el esfuerzo enorme que hubo que hacer para sacarla adelante, y que pese a las promesas reiteradas de esta administración, en junio de 2015 NO la entregarán terminada; pero sobre todo, no olvidaré que esta administración empezando gobierno al ser preguntados por el futuro de esta avenida dijo que este era un problema de administraciones previas que no configuraba prioridad para la Bogotá humana.

Uno termina por acostumbrarse a los cantos (trinos) de sirena de la Bogotá humana, y el correspondiente coro de seguidores preguntando a los 4 vientos que dónde están los medios que no le dan plena visibilidad a las lentejuelas y canutillos del traje de este emperador desnudo (a veces, ilustrando con fotos o enlaces al Tiempo, el Espectador, Caracol, RCN...). Por eso, trinos como los de hoy de Petro repitiendo frases hechas y viejas de otros alcaldes y administradores, salpicándolas de adjetivos para hacerlas más imponentes, terminan por ser desagradables y ofensivas.

En verdad, ¿cabe una propuesta seria en 280 caracteres? ¿De verdad el problema son los usuarios intensivos de los automóviles los que están atascando a la ciudad? ¿una opinión en twitter con una invitación a medias y un insulto pleno es el remedio para una mejor movilidad? No lo creo. Y sí, tengo carro, y lo uso, pero uso mucho más, muchísimo más el transporte público que mi vehículo, y este último casi siempre con al menos un pasajero, como para permitir que se me insulte llamándome "antidemocrático" por poseer un vehículo.

Afirma Petro que la descongestión de la ciudad pasa por dejar de usar el carro de manera intensiva, y que es la mayor demostración de cultura ciudadana, diría él democrática, es dejar de usar el carro de manera intensiva. Quite la palabra "intensiva" y encuentra una frase de Peñalosa (y no sólo de él) empacada a lo Antanas Mockus. Pero deje la palabra intensiva y la frase se vuelve complicada por la concisión a que obliga un trino: se vuelve equívoca. Los usuarios intensivos de los automóviles son los que menos congestión aportan porque son aquellos que no cuentan con otra forma de movilizarse, o mejor aún, de trabajar. Un usuario intensivo no es el que lo usa en la mañana para ir al trabajo y en la tarde para volver. Son los taxistas, los que hacen transporte escolar, transporte de alimentos, mascotas, valores, etcétera, quienes sí son usuarios intensivos del vehículo particular, y son los que no podemos desplazar al transporte público tradicional: ellos no son el mejor blanco.

Pero para esos muchos usuarios que van solos en el carro, ¿qué alternativas ofrece el alcalde? TransMilenio está en una luna de miel corta por la temporada, el SITP tiene mucho de impredecible y los horarios informados por Moovit son muy imprecisos e inexactos, faltan rutas, las tablas no dicen nada útil (se extrañan las del transporte público colectivo tradicional), no todos tienen tablero electrónico y el celular con Moovit no se puede sacar en la calle por recomendación expresa de esta administración... De los taxis mejor ni hablar, y la administración que ama las bicicletas no va a cumplir la promesa de hacer mantenimiento al 100% de las ciclorrutas pre-existentes, va a dejar ciclocarriles que ojalá funcionen bien, pero con una alta percepción de inseguridad en los ciclistas, y con menos presupuesto para bicicletas en este 2015. Y en 2014, por primera vez en mucho tiempo, el vehículo particular superó al transporte público (TM) y a las bicicletas en una serie de recorridos.

En fin, yo uso muy poco mi vehículo particular, pese a que trabajo a 20 km de mi casa, y que cada vez me es más difícil moverme, pero no veo como puede en dos trinos el alcalde mostrarnos la verdad y sacar pecho, y repetir hasta la saciedad esos trinos de sirena que llevan a los navegantes (bogotanos) a naufragar.

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