Podría empezar exponiendo mis conflictos de interés, si los
hay, sobre porque apoyo la revocatoria de Petro, sobre porque creo que Petro no
merece continuar como alcalde. Es importante dado que la alcaldía, y el mismo
alcalde han dicho que quienes lo organizan y promueven hacen parte de las
mafias que tienen subyugada a Bogotá. No sé si más temprano que tarde ese mismo
apelativo nos incluya a quienes participemos, bien firmando, bien recogiendo
firmas, en la revocatoria.
Bueno, en primer lugar, a pesar de mi homonimia, nada tengo
que ver con el cartel de la contratación. De hecho, no trabajo para el
distrito, pero si trabajo con una institución pública, y me formé en una
Universidad Pública, así que tampoco pertenezco exclusivamente a una de las
tantas mafias en que Bogotá fue dividida en esta administración, la de los
privados. Puedo ser incluido por Petro, en cambio, en lo que bien podría
llamar, malos perdedores: esta es la tercera ocasión en la que no voté por el
ganador de las elecciones, pero puedo contra-argumentar que es la segunda vez
que de verdad me siento perdedor. Garzón no hizo una gran alcaldía, dejó muchas
cosas por hacer, inventó el modelo antipeñalosa que permitió la elección de sus
malhadados sucesores, pero tenía unas metas claras y las puso a andar, mostrando
que la miseria y la pobreza en Bogotá se podían reducir, y que la cuidad se
podía mejorar a partir del fortalecimiento de los derechos, y no sólo de una
más clara exigencia de los deberes. Y además influyó mucho que con los cambios
en "lo social" que se vivieron en su alcaldía, al ser preguntado por
ellos y que había aprendido en sus 4 años de gobierno, se despidió con esta
joya "llegué pensando una cosa y me voy pensando como Peñalosa"
Así que no soy mafioso, no pertenezco al cartel de los
privados, y no soy enemigo de la izquierda por deporte, pero discrepo de las
personas y de las ideas por argumentos y razones. Según la lógica gobernante
debería oponerme a la revocatoria, pero por el contrario creo que es necesaria
y debe tramitarse tempranamente, antes de que sea tarde.
Antes que nada, y de manera derrotista, me temo que la
revocatoria no va a llegar a buen puerto y difícilmente lograremos que el
alcalde abandone su cargo. Esa tarea puede terminar siendo del Procurador, pese
a la votación previa, a causa de muchas irregularidades cometidas en este
primer año, y que el Procurador puede sentirse a paz y salvo con Petro. Si
termina siendo justa o no, como están las cosas es bien complicado, y las
decisiones de la Procuraduría tienen un sesgo ideológico mucho más fuerte que
el respaldo procesal.
Hay otras razones por las que la revocatoria puede fracasar.
La principal es que la revocatoria aplica si el Alcalde no cumple con su
programa de gobierno, lo cual no se puede evaluar con justicia en un año, y
además, que Petro de verdad quiere cumplir su programa. Por otra parte, la
convicción de que los promotores de la misma son Álvaro Uribe, la extrema
derecha, el cartel de la contratación, los corruptos que quieren retomar a
Bogotá, y el hecho de un representante del partido de la U es quien
públicamente la convoca, hacen temer que esta no sea más que una maniobra para
sacar a Petro y puedan ellos reinar a sus anchas. es factible que todo eso sea
cierto, pero no que sea lo único cierto. Hay razones más allá del odio, como
las que algunos comentábamos hace exactamente cuatro años con Samuel, para
promover esta revocatoria del alcalde Petro. Y especialmente es que se están destruyendo poco a poco (y desde antes de Petro) logros que eran orgullo de la ciudad, no hay un intento de construir ciudadanía, y el rumbo que la ciudad mantiene no varió mucho desde la alcaldía de Samuel. Pero eso será tema de otra entrada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario