Antes que cualquier cosa, me considero un tipo normal. Con familia, con trabajo, con amigos, con una adicción por la información, y gracias a Dios, con internet disponible para satisfacer esta manía. Entre Facebook, Twitter, y las páginas de internet se llevan una porción importante de mi tiempo, pero la verdad no me quejo, me preocupo por el descuido de otras cosas, pero no me quejo.
Y sí, soy un tipo con ganas de decir lo que piensa, por el simple placer de decirlo. Por eso estoy metido en tanta vaina, y me decidí a abrir Blog. Un blog que pensé iniciar el pasado 7 de agosto, por el cambio de mando, por el surgimiento de una nueva etapa, pero por falta de tiempo y dedicación, empiezo sólo hasta ahora. Y vuelvo a darme cuenta que ningún camino arranca por el principio, nadie sabe donde empiezan ni donde se acaban los caminos. Todo camino arranca por la mitad, y este no es una excepción. Así que me uno a este camino y me pongo a practicar de un deporte que no es exclusivo de Colombia: rajar de todo y de todo el mundo.
Y como todos los colombianos somos poetas, políticos, directores técnicos y expertos en lo que sea, aquí hablaré de todo eso, a su momento, y como soy bastante disperso, es posible que se hable de todo, en una sola entrada. Hasta la próxima.