martes, 3 de febrero de 2015

La Bogotá inmóvil.

Ya es oficial: el año empezó. Llega uno a las 6 am a TransMilenio y ya la estación está rebosante y los buses van a reventar. Se mira la vía y los vehículos particulares parecieran moverse pero a los 5 minutos yo en la estación y ellos afuera hemos avanzado ¡lo mismo! Y si yo no estoy haciendo uso intensivo de mi vehículo particular, como lo aseguraba nuestro querido alcalde, ni ninguno de los ocupantes de la atestada estación, a las 6:15 am (porque el tiempo pasa, ese pasa) mientras uno hace cuentas de en cuál bus cabe, y como arma la secuencia de trasbordos para llegar, decía, si los que estamos ahí metidos no estamos en vehículos particulares armando el trancón, ¿entonces porqué no nos podemos mover?

El 2 de enero en esta entrada se razonaba sobre la inmediatez de twitter: se puede hablar sin pensar mucho (pero se nota), y creer que se hacen grandes propuestas en dos trinos, cayendo en lugares comunes y haciendo acusaciones facilistas. En el ¿debate? que se dio después entre el alcalde y otros tuiteros, incluyendo medios de comunicación, se mantuvieron los lugares comunes, y la pobre argumentación (de parte y parte), se mostró nuevamente que ese no es el lugar para discutir el rumbo de la ciudad, si el fin es mejorar lo que nos espera, y no quedar como trending topic, o persona popular en twitter.

Uno de esos mitos, ya ampliamente difundido, es que si construimos más vías mejorará el trancón. Sí, como dijo Petro, es sabido que la consecuencia es que se comprarán más carros que armarán más trancón. Pero en el escenario del atraso vial monstruoso que tiene Bogotá, que el alcalde dice haber recibido en 30 años y haber reducido a 3 (Preguntas varias 1. ¿Cómo miden el atraso en años y no en Km/carril?; 2. Aparte de la Sirena, de 1,9 km, ¿qué otras vías nuevas se han hecho para reducir 27 años de atraso? 3. ¿Con 1 km más de carril, ¿estaremos adelantados 10 años en materia vial?), decía que un escenario de atraso vial ¿la construcción de nuevas vías y ampliación de las existentes sí es el principal motor de la venta de vehículos? La verdad, no creo. El pico y placa todo el día, pero sobre todo, la amplia oferta de crédito y de modelos de todas las marcas y precios, sumado a un dólar bajo, motivaron enormemente la compra de más carros; y de motos. De igual manera, la subida de precios fue un elemento de disminución de este comercio. Y tiene sentido si resulta cierto que Colombia, incluyendo Bogotá, tiene un bajo índice de vehículos por habitante. Por eso, el uso de los carros sí influye mucho en el trancón, pero si no tienen campo, y hasta ahora un cambio en las condiciones de tasas de crédito y costo del dolor los encarecerá, restringir la construcción de vías, me parece a mí, lego en el asunto, que no evitará que se compren más y más carros.

Asumamos que a partir de mañana el 70% de los usuarios de carro deciden bajarse del mismo. ¿Cómo se van a mover? Si la distancia es corta, y el clima lo favorece podría caminar. Pero en cada vez más lugares la pregunta es ¿caminar, por dónde? En la Bogotá que ha hecho del peatón una prioridad, no se aprecia rehabilitación de andenes, o construcción de nuevas aceras. La mayoría de andenes nuevos está asociado a construcción de ¡nuevas avenidas o calles! Si me equivoco, sería grandioso, pero por ahora el proyecto de mostrar es la peatonalización de la séptima, que ha ido a los trancazos, y por fin parece bien encaminado. Ojalá funcione. Pero con el retiro de bolardos en muchos puntos de avenidas bogotanas, para que dejarán de ser un peligro al caminante, nos regresamos a la época en que se podía parquear en cualquier andén; siendo honestos, aquí el alcalde cumplió: una acera ocupada es una acera por la que no se camina, es una acera que ya no es un peligro, pase a la calle y esquive carros. Así que caminar, quién sabe, puede que sí.

Andar en bicicleta sería para muchos la mejor opción, y ya la distancia es un elemento disuasiorio menos poderoso; además, este gobierno prometió que está sería una ciudad verde con desarrollo de nuevas ciclorrutas, y recuperación de las ya existentes. No ha sido así; sin embargo, al menos puede mostrar que pese a la opisición de muchos decidió embarcarse en el cuento de los bicicarrilles, de la que algunos hablan bien, otros no, pero no tengo idea de que tanto se usan. El de la 50 al menos, las pocas veces que he pasado por ahí, no he contado en 35 minutos o más por ves, 2 o 3 bicicletas, en cualquiera de los dos sentidos. Entre el estado de las ciclorrutas heredadas, la discusión sobre los nuevos bicicarriles, la inseguridad incluyendo muerte de propietarios de bicicleta por tentativa de robo, y que pena tener que decirlo, los mismos ciclistas, andar por bicicleta luce complicado.

¿Por qué digo que los mismos ciclistas son un problema? Un número importante de ellos tiene serios problemas en el cumplimiento de las normas de tránsito. Los peatones también y puede decirse que es más grave: muchas infracciones para sólo 2 normas a cumplir por los peatones. Pero aparte del problema de la superioridad moral del ciclista frente al conductor de carro (no todos, y no todos tuiteros o blogueros), es un complique que el ciclista respete el sentido de la vía, use la ciclorruta cuando está está disponible y es segura, que no se meta al espacio del peatón (y que los peatones no anden por la vía del ciclista), que respete los PARE y los semáforos, aunque la señal más violada por ellos son esos triángulos invertidos que significan un "CEDA EL PASO", que se hagan visibles mediante luces y ropa reflectiva, que anden en fila india y que usen bicicletas. Si usted no tiene que dar ni un pedalazo no es una bicicleta: si tiene un motor a gasolina no es una bicicleta. Y esas bicicletas que parecen motos, que pueden o no requerir que usted pedalee tienen un área más grande y más peso, por lo que en un choque lo friegan a uno de peatón. Así que, querido amigo ciclista, chévere y bien por usted pero por favor, no se vuelva un peligro en la vía para los demás, y no me diga que le debemos, que si algo les debo es evitarme una que otra purgada por los sustos que como conductor y como peatón me han dado.

Falta hablar del SITP, TransMilenio, y los taxis como otras alternativas in de la movilidad; corrijo: de la inmovilidad que impera en Bogotá, pero eso será en otra entrada, quizás la siguiente.