Sombra de ícaro
domingo, 8 de marzo de 2020
Señor de las cuatro décadas.
jueves, 27 de diciembre de 2018
Gratitud
Imprudencia.
Estupidez.
Confrontación
Indefensión.
Solidaridad.
En ese momento varias personas se acercan a preguntar cómo estoy, algunas me habían visto correr y se habían apartado para no interrumpir la persecución y estiman que ya es seguro ayudar. Si bien después sentí rabia con ellos, como no va a entenderlos uno: él que se mete puede terminar herido, o peor, muerto. Uno de ellos, o una, ya no recuerdo, dice que cerca hay un CAI móvil, y varias personas me acompañan. Nadie pregunta qué pasó, nadie juzga, alguien solo pregunta qué me robaron. Es solo una cuadra pero la siento larga, y casi no escucho los comentarios. Llegamos a la esquina, giramos a la derecha y nos encaminamos al CAI.Estupefacción.
Estando a unos tres metros se asoma un policía desde el CAI, y me mira y dice algo absolutamente inesperado: ¿Usted es al que le robaron el celular? De alguna manera asiento con la cabeza o digo sí, ya no sé, y pienso "¡que rápido vuelan los chismes en este barrio! pero lo que dice me deja atónito:"Ya cogimos al tipo qué se lo robó, tenemos su celular".
Sigo recordando la escena y me parece inverosímil lo que me dice el agente. Hacía unos cuantos minutos me habían robado, la policía me había ignorado en su petición, el tipo había corrido y se había alejado de mi vista y me dicen que ya lo cogieron y que recuperaron mi celular. De verdad, increíble. Estaba tan estupefacto que cuando el policía me pregunta si puedo esperar para reconocer el celular y al atracador o que si mejor me voy a un hospital, revisé mi brazo como si no fuera mío: verifique mi pulso radial y cubital, extendí y flexioné los dedos, corrí la chaqueta y el buzo, expuse el antebrazo y vi la herida, larga con el músculo saliendo por ella, y con la mano derecha desnuda desplace el músculo para mirar la fascia buscando puntos de sangrado o heridas más profundas, como si tuviera idea de qué era lo que hacía. Acomodé todo lo mejor que pude y declaré: "sí, puedo esperar".
Un momento después para un taxista de improviso y grita: lo cogimos, lo cogimos. Me cuenta que el hombre corrió por la octava hacia el sur y que él lo encerró contra el andén y que otro taxi se detuvo detrás y no le dejó como salir. Llegó la motocicleta de la policía y el hombre les pide ayuda, que los taxistas lo quieren atropellar. El policía le dice: "No será que usted tiene algo que no es suyo, amigo, una requisa". Encuentran mi celular, un celular de él, pero no encuentran el cuchillo. lo esposan y lo traen caminando hasta el CAI móvil. Lo veo llegar, y me muestran mi celular, lo reconozco y como demostración de qué me pertenece muestro el fondo de pantalla. Reconozco a mi atracador, joven (casi 15 años más joven que yo, supe después) y le digo a la policía que sí, que voy a denunciar.
Trámite.
El taxista que llegó de primero me llevó al Cancerológico, llamó a mi esposa y le contó lo qué paso (Dígale que estoy bien, le dije, que tengo una herida pero estoy bien, y él dice: "Señora, atracaron a su esposo, lo apuñalaron y lo estamos llevando para urgencias"), y allí me abrieron historia, me suturó un ortopedista peruano que se estaba especializando en ortopedia oncológica, llegó mi familia, y salimos para la URI. Allá me toman declaración, me valora medicina legal, y espero a que le tomen las fotografías al celular que prueban el robo. A las 8 pm, menos de tres horas después de haber llegado estaba saliendo con mi celular rumbo a la casa. Tal vez ese sea otro pequeño milagro: no tuve que estar allá ocho horas, como suele pasar.Gratitud.
Llego a casa, y soy consciente de que estoy vivo. Vuelvo a abrazar a mi esposa, abrazo a mi hijo y me doy cuenta en mis huesos que pude perder mucho más que un aparato. En medio de todo lo malo que pasó, fue mucho peor lo que pudo pasar y recibí la ayuda e tantas personas, el taxista, el patrullero de la policía que me ayudó con todos los trámites a pesar de que ya había terminado su turno, mis colegas en el cancerológico y en mis otros sitios de trabajo, el personal de la URI, todos mis amigos que supieron y se preocuparon, mi familia, mi esposa, que aparte de un poco de dolor, mi sensación predominante fue de gratitud.Hay días en los que después de todo lo que pasa la única sensación que queda es la gratitud.— Julio C Gómez Rincón (@jcgomezrincon) 28 de diciembre de 2017
Epílogo.
A la mañana siguiente me voy a bañar, noto algo raro en la axila y mi esposa me dice que tengo otra herida, ésta estaba en el pilar posterior de la axila y estuvo muy cerca de estructuras que si habrían podido matarme. Descubro que estoy vivo de milagro. El atracador fue trasladado a la Modelo, y fue condenado a 74 meses de cárcel. Recuerdo que la policía me contó que los vecinos lo reconocieron y decían que trabajaba en las mueblerías de la décima con primera, así que cambié mis rutinas de desplazamiento. Todavía me pregunto qué lo llevó a hacer lo que hizo, porque terminamos en esta chocoaventura que afortunadamente no terminó de manera trágica. Esa pregunta, si llega a tener una respuesta, es tal vez la clave para que un acto tan natural como sacar un celular en una estación de Transmilenio no sea una imprudencia sino un evento natural en un lugar que tiene Wi-fi público y gratuito.lunes, 16 de enero de 2017
El día de la marmota.
Ve, bueno, ya quedó implementada la segunda vuelta para alcaldía de Bogotà.— Rosa Moreno (@ismene2) 11 de enero de 2014
jueves, 15 de diciembre de 2016
Acto de fe.
Si algo recuerdo de décimo semestre de Medicina es que es uno de los semestres más raros de la carrera, tiene más materias que los semestres previos, no tantas como en básicas, está partido en dos, y un viernes en noviembre eres un estudiante terminando materias y al siguiente lunes un flamante médico interno. La mitad del semestre era ginecología y obstetricia, y la otra mitad un popurrí de materias, importantes, lo entiende uno ahora, pero que en ese momento no lucen así.
Entre esas materias estaba medicina legal. El Instituto de Medicina Legal ya lo conocíamos desde quinto semestre, en esa época sin el parque Tercer Milenio, pero la rotación de décimo era clave porque después del internado viene el rural, y en el rural hay que hacer autopsias médico legales que son un coco completo. Aparte, veíamos también la parte de incapacidad médico legal, peritajes por lesiones personales y los tenebrosos de ataque sexual. Es decir, aprender a ver y reconocer lo que puede ser útil para hacer justicia dentro de la ley.
Lo recuerdo porque en la charla introductoria nos enseñaban a interpretar los hallazgos de la necropsia en relación con toda la información disponible, especialmente la historia clínica, y la charla estaba salpicada de anécdotas. Una anécdota viene a colación por el lamentable caso de Dora Gálvez. Nos contaron de un robo a un taxista en el cartucho por un habitante de la calle, con una respuesta violenta del taxista, cruceta en mano, que mandó al hospital a éste. Después de una evolución tórpida el hombre muere, y por ser muerte violenta, el cadáver y la historia clínica se mandan a medicina legal. El oficio, nos decía el legista, era para indignarse: que basados en historia clínica hacer reconocimiento de lesiones personales para el taxista, y de homicidio para el cuerpo médico de la institución. Remataba la anécdota recordando que si bien él llegó vivo al hospital, la responsabilidad de la muerte no recae en quienes lo atendieron.
Dora pudo tener un aneurisma, de hecho se afirma que eso se supo antemortem, y también que esa sea la causa directa de la muerte. Pero esa historia clínica inicial, las lesiones descritas, además del protocolo de ataque sexual que busca asegurar la atención en salud y la recolección de pruebas, ¿son compatibles con que no hubo un ataque sexual, que había sido descrito con una sevicia tal que llevó a quemar a Dora y empalarla?
¿Fue en décimo, fue en el internado ésta charla? La memoria me traiciona pero eso no es tan importante. En la formación lo que cuenta de las anécdotas suele ser su moraleja, no tanto los detalles.
La credibilidad de Medicina Legal no está para actos de fe.
jueves, 24 de noviembre de 2016
La carne es débil (borrador)
miércoles, 12 de octubre de 2016
No soy del sí
"El acuerdo es para terminar el conflicto, pero la paz, una paz estable y duradera, la paz tiene que construirse y tenemos que construirla todos.
Votar sí o no, es un paso, una elección más, pero lo crucial viene después y llévamos siglos posponiéndolo. Tal vez si amerite hacer un festivo de ese día, pero no por el acuerdo, sino por el nacimiento de una cultura de la reconciliación, de superar la violencia como argumento y como forma de lucha, y de crecer por primera vez como nación con un objetivo que no sea exterminar a una parte de nosotros mismos. De reconocernos en el enemigo, y perdonarnos, y vernos como humanos de ahí en adelante y para siempre"
