Si algo recuerdo de décimo semestre de Medicina es que es uno de los semestres más raros de la carrera, tiene más materias que los semestres previos, no tantas como en básicas, está partido en dos, y un viernes en noviembre eres un estudiante terminando materias y al siguiente lunes un flamante médico interno. La mitad del semestre era ginecología y obstetricia, y la otra mitad un popurrí de materias, importantes, lo entiende uno ahora, pero que en ese momento no lucen así.
Entre esas materias estaba medicina legal. El Instituto de Medicina Legal ya lo conocíamos desde quinto semestre, en esa época sin el parque Tercer Milenio, pero la rotación de décimo era clave porque después del internado viene el rural, y en el rural hay que hacer autopsias médico legales que son un coco completo. Aparte, veíamos también la parte de incapacidad médico legal, peritajes por lesiones personales y los tenebrosos de ataque sexual. Es decir, aprender a ver y reconocer lo que puede ser útil para hacer justicia dentro de la ley.
Lo recuerdo porque en la charla introductoria nos enseñaban a interpretar los hallazgos de la necropsia en relación con toda la información disponible, especialmente la historia clínica, y la charla estaba salpicada de anécdotas. Una anécdota viene a colación por el lamentable caso de Dora Gálvez. Nos contaron de un robo a un taxista en el cartucho por un habitante de la calle, con una respuesta violenta del taxista, cruceta en mano, que mandó al hospital a éste. Después de una evolución tórpida el hombre muere, y por ser muerte violenta, el cadáver y la historia clínica se mandan a medicina legal. El oficio, nos decía el legista, era para indignarse: que basados en historia clínica hacer reconocimiento de lesiones personales para el taxista, y de homicidio para el cuerpo médico de la institución. Remataba la anécdota recordando que si bien él llegó vivo al hospital, la responsabilidad de la muerte no recae en quienes lo atendieron.
Dora pudo tener un aneurisma, de hecho se afirma que eso se supo antemortem, y también que esa sea la causa directa de la muerte. Pero esa historia clínica inicial, las lesiones descritas, además del protocolo de ataque sexual que busca asegurar la atención en salud y la recolección de pruebas, ¿son compatibles con que no hubo un ataque sexual, que había sido descrito con una sevicia tal que llevó a quemar a Dora y empalarla?
¿Fue en décimo, fue en el internado ésta charla? La memoria me traiciona pero eso no es tan importante. En la formación lo que cuenta de las anécdotas suele ser su moraleja, no tanto los detalles.
La credibilidad de Medicina Legal no está para actos de fe.
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