lunes, 3 de febrero de 2014

2 de marzo

¡Cómo pasa el tiempo! Hace un año escribía acerca de la revocatoria, de la crisis de las basuras, del talante de nuestro querido destituido - restituido alcalde, y de porque la aventura de la revocatoria parecía encaminada al fracaso, pero que aún así, valía la pena avanzar, firmar y esperar que ocurría. No vale la pena reescribirlo de nuevo, se pueden leer las dos entradas aquí y aquí. Sólo rescataría que como muchos predije (lo que no era difícil, la verdad) que: "difícilmente lograremos que el alcalde abandone su cargo. Esa tarea puede terminar siendo del Procurador, pese a la votación previa, a causa de muchas irregularidades cometidas en este primer año, y que el Procurador puede sentirse a paz y salvo con Petro. Si termina siendo justa o no, como están las cosas es bien complicado, y las decisiones de la Procuraduría tienen un sesgo ideológico mucho más fuerte que el respaldo procesal."

Ahora, en un giro un tanto irónico del destino, el alcalde es el principal interesado en que se realice la revocatoria. Pese a los múltiples obstáculos, se logró la recolección del total de las firmas necesarias, que fueran validadas por la registraduría, y después de una ofensiva jurídica importante coordinada directa e indirectamente por la alcaldía, basada en múltiples tutelas interpuestas por muchas personas de manera casi simultánea, que obligó a que Gustavo Petro pudiera tener acceso a la lista de firmantes y revisarlas con su equipo, lista que salió de la Registraduría evocando (esperamos que sin ninguna consecuencia) a la lista negra del chavismo, sigo, después de esta ofensiva se convocó a revocatoria el día 2 de marzo.

Antes de tener esta fecha, ocurrió un evento catastrófico: el Procurador, haciendo gala de su omnímodo (u omnígodo) poder, no sólo destituyó fulminantemente a Gustavo Petro sino que de manera incomprensible lo inhabilitó por 15 años. Es bueno recordar que a Samuel lo suspendió por un año por no vigilar las obras contratadas de la malla vial, y que como no podía cumplir la sanción quedó inhabilitado, pero sólo hasta mayo de 2012. Por los procesos de corrupción acaecidos en su alcaldía no hay una condena penal, ni tampoco, una condena disciplinaria por este motivo.

El Procurador con su decisión, claramente con un sesgo ideológico, logró un fenómeno interesante: Petro fungió de Lázaro político, y micrófono en mano y en el balcón, enhebró varias manifestaciones multitudinarias, con un discurso populista, incoherente, megalómano, pero extraordinariamente efectivo, y después de bloquear por todos los medios disponibles la revocatoria, la abrazó diciendo que era para refrendar la paz en Colombia y rechazar el fallo del procurador. El verbo encendido, y su imagen a volar.

Discrepo con Petro. La revocatoria no surgió con esa finalidad, y no la voy a votar con esa finalidad: es para determinar si un alcalde fue bueno o malo y puede terminar su mandato. Petro no se comporta diferente del procurador, y me temo que si los cargos estuvieran invertidos el asunto no sería muy diferente: Petro, un arbitrario, ataca al procurador por arbitrario. Petro acusa al procurador de clientelista, cuando él mismo pactó de forma clientelista con el Procurador. Petro, a última hora se monta en el bus de la revocatoria para salvar la democracia, pero para ello desvirtúa esta figura democrática, y no hace nada diferente a lo que el Procurador hace con su cargo.

Estoy seguro que en la alcaldía de Petro hay políticas con un buen resultado, y Petro sostiene, no sin razón, que los medios han sido particularmente inquisidores con él. Sin embargo, tiende a tomar todo el mérito para sí, y no reconocer el aporte de los demás. La cifra de homicidios se ha reducido en Bogotá merced no sólo a la política de desarme sino al funcionamiento del plan cuadrantes. La continuidad de las estrategias de vigilancia de la SDS han permitido mejoras, amén con la intensificación de otras intervenciones, que venían de tiempo atrás, pero que nos venden ahora como algo inexistente antes del 1 de enero de 2012. Y así. Lo mismo que pasó con las basuras: no es claro que de verdad exista un nuevo modelo, no se entiende porque los privados en 2013 reciben sólo un 7 a 10% menos que en 2012, si perdieron por lo menos el 40% de la operación, entre otras dudas que me quedan.

Este 2 de marzo soy consciente que desde el punto de vista netamente pragmático a Petro le conviene que no se alcance el umbral, para continuar en el cargo: total, las tutelas legales que ilegítimamente causan una obstrucción a la justicia, han dado fallos para mantenerlo hasta el final de su periodo. Políticamente, pasar el umbral y mantenerse en el cargo refrendaría su mandato, le daría una legitimidad aún mayor, dado que Petro fue elegido con una votación baja, pero suficiente, pero que en vez de llevarlo a acercarse a todos los bogotanos, lo llevó a confrontar a los que no votamos por él, y dividir a Bogotá innecesariamente.

Pero desde mi punto de vista, dado el tipo de personaje que es el Procurador, y el tipo de personaje que es el mismo Gustavo Petro, si se supera el umbral y Petro es revocado, los bogotanos que elegimos a Mockus por su propuesta, que creemos que votamos con independencia, habremos respaldado de verdad a la democracia, evadiendo los intentos de la alcaldía de cambiar el sentido originario de la revocatoria. Votar a favor de la permanencia de Petro porque se lo considera un buen alcalde también lo es, pero desafortunadamente, nuestro alcalde dirá que es un voto en contra del Procurador, lo cual, irónicamente, es un reconocimiento tácito de que ni Petro mismo piensa que sul alcaldía ha sido buena. Salir a votar es lo que podemos hacer, y por eso este dos de marzo, vote de acuerdo a su conciencia, que yo haré lo mismo.

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